Eva Villar


 EL PARAGUAS VERDE


 

Eva Villar.El paraguas verde

Eva Villa. Foto: JM Jiménez

 

Fue el 9 de mayo de 2014, Tag des Sieges über den Faschismus(1), que regresé volando a las tierras del Norte, húmedas y fértiles de mi primera vida; no sé si en avión o en paraguas verde, a veces me ocurre que en el camino de retorno a mi memoria, las imágenes se yuxtaponen anárquicas, ambiguas entre la rememoración y la invención.

Hasta allí llego, pongamos que en paraguas, sería lo más coherente si creemos, como creo, que llovía.

La insensata tempestad que me transportó, acabó doblando las varillas de mi medio de locomoción, por un instante me pregunté cómo regresaría a la realidad presente y objetiva, aunque confieso haber sonreído ante esta duda, los que me conocen saben que con facilidad pierdo la fe en que la realidad aprehensible exista.

Bueno, aquí estamos, mi llegada no ha intimidado a una lluvia que sigue cayendo, avanzo por las calles que un día guardaron en sus edificios grises los impactos de aquellos bombardeos americanos que salvaron a la Humanidad del Horror, incendiando los hogares de unos civiles que huían del Infierno de Fuego escondidos en oscuros y fríos Keller(2). Hoy ya no… hoy el Infierno de Fuego y la amenaza del Horror se transformó en capital europea próspera y feliz. Amén: las fachadas se han pintado, y todo, ¿todo?, huele a nuevo. elparaguas02

Avanzo nadando mientras observo los esfuerzos de una bandada de globos por desenredarse del cinturón del hombre que bucea en un gran charco buscando el tesoro de sus antepasados piratas.

Miro al cielo con esperanza, sigue nublado mientras la casa que nunca fue de chocolate retiene con firmeza al deshollinador que pretende saltar desde la cima de su vida.

El paraguas verde. Eva VillarLa luz se hace hueco en la ciudad que un día fue destruida para redención de la Humanidad y la mujer rubia vestida de azul marino vuelve a los tiempos de su infancia en que, siendo bebé oso, jugaba al escondite inglés… ¿o era americano?

Me detengo en la duda y una vez más me pregunto cómo regresaré a la realidad presente y objetiva con un paraguas averiado y ahora que la tempestad cede. En alguna parte leí, ¿o vi?, que es posible siguiendo el sendero de baldosas amarillas, pero aquí, ¿o allí?, no hay baldosas y mientras la falta de este detalle me decepciona, ante mí se abren unos peldaños y un letrero luminoso –¡y amarillo!– que indica: “gestalten”(3). –¡Buen presagio!– El paraguas verde. Eva VillarAsciendo. Me encuentro en la Sophienstrasse, 21 de Mitte (Berlín) y accedo a un espacio de libros, juguetes y diferentes exposiciones donde descubro una galería insólita que me revela la naturaleza de todo lo acontecido: yo habitante del mundo ficcional construido por el artista estadounidense Mark Jenkins que viaja por el mundo interviniendo espacios urbanos que él mismo fotografía y deja colgar en salas de exposiciones para que donantes de objetos mágicos, como JM Jiménez, lo inmortalicen en testimonio gráfico. El mismo donante de objetos mágicos que enderezó las varillas de mi paraguas verde.

El universo cruje. 

Estudio del Artista

Texto: Eva Villar

 JM Jiménez y Mark Jenkins fotografiado por JM Jiménez

 

(1) Celebración del 9 de mayo de 1945: día de la victoria sobre el fascismo.
(2) Sótanos o trasteros donde los alemanes del siglo XX guardaban el carbón con el que alimentaban los hornos de sus hogares y lugares donde los civiles berlineses se protegían de los bombardeos americanos en la II Guerra Mundial.
(3) Verbo que en lengua alemana significa configurar, organizar o estructurar y nombre que recibe una de las muchas galerías ubicadas en el barrio berlinés de Mitte.

 

 

 

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