Alejandra Pizarnik

Rosa Gimeno

ALEJANDRA PIZARNIK

QUIEN ALUMBRA             cuando me miras       mis ojos son llaves, 
el muro tiene secretos,   mi temor palabras,   poemas.
Solo tú haces de mi memoria      una viajera fascinada,
un fuego incesante.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

SOLAMENTE LAS NOCHES     escribiendo       he pedido, he perdido
en esta noche, en este mundo,   abrazada a vos      alegría de naufragio.
He querido sacrificar mis días y mis semanas       en las ceremonias del poema            he implorado tanto    desde el fondo de los fondos    de mi escritura.
Coger y morir no tiene adjetivos.

FIESTA

En las ceremonias del poema        he desplegado mi orfandad
sobre la mesa como un mapa.
Dibujé el itinerario
hacia mi lugar al viento.
Los que llegan no me encuentran.
Los que espero no existen.

Y he bebido licores furiosos
para transmutar los rostros

en un ángel, en vasos vacíos.

 

Nada

El viento muere en mi herida.

La noche mendiga mi sangre.

Yo no canto, no celebro,
no bailo desnuda y ebria
sobre mi ataúd.
Pero yo le ruego al poema,
yo le pido la luna al poema.

Abrazando a tu sombra en un sueño
mis huesos se arqueaban como flores

Sentido de su ausencia

Si yo me atrevo
a mirar y a decir
es por su sombra
unida tan suave
a mi nombre
allá lejos
en la lluvia
en mi memoria
por su rostro
que ardiendo en mi poema
dispersa hermosamente
un perfume
a amado rostro desaparecido

 

Tú eliges el lugar de la herida en       donde hablamos nuestro silencio.
Tú haces de mi vida           esta ceremonia demasiado pura.

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Volando

Rosa Gimeno – Sarah Shackleton

VOLANDO

PICADURAS  –  Sylvia plath 

 A mano, manejo los panales. A mano,

El hombre vestido de blanco sonríe.

Nuestros guantes de estopilla, inmaculados y suaves,

Los receptáculos de nuestras muñecas, lirios audaces,

Entre él y yo

Tenemos un millar de celdillas limpias,

Ocho panales de tazas amarillas,

Y la propia colmena es una taza de té,

Blanca y con flores rosadas.

Yo misma la esmalté con excesivo amor,

Pensando «dulzura, dulzura».

Las celdillas de las crías, grises como los fósiles de los moluscos, Con su apariencia de viejas, me aterrorizan.

¿Por qué he comprado este pedazo de caoba apolillada?

¿Habrá realmente una reina en él?

Si la hay, será vieja,

Sus alas, chales raídos, su largo cuerpo,

Felpa desgastada: pobre, desnuda,

Carente de realeza, e incluso motivo de vergüenza.

Yo, en medio de una fila

De mujeres aladas, nada milagrosas,

Esclavas de la miel.

Yo no soy una esclava

Aunque durante años haya mordido el polvo[570],

Secado platos con mi abundante cabello

Y visto evaporarse mi singularidad,

Rocío azul de una piel peligrosa.

¿Me odiarán estas mujeres

Que sólo se dedican a correr de un lado a otro,

Y cuya única buena nueva es saber que ya floreció el cerezo o el Ya está

casi acabado,

Lo tengo todo bajo control?

Aquí está mi máquina de hacer miel,

Funcionando sin pensar,

Abriéndose, en primavera, como una virgen diligente

Para pulir los cremosos estambres

Igual que la luna, con sus polvos de marfil, pule el mar.

Una tercera persona, ese hombre nos observa.

No tiene nada que ver ni con el vendedor de abejas ni conmigo. Ahora se marchado

dando ocho grandes brincos, el gran chivo expiatorio.

Aquí está su zapatilla, aquí la otra,

Y aquí el retazo de lino blanco

Que llevaba en vez de un sombrero.

Él era muy dulce,

Y el sudor de sus esfuerzos una lluvia

Impulsando el mundo a fructificar.

Las abejas lo descubrieron, trébol

Moldeándose a sus labios como mentiras,

Complicando sus rasgos.

Ellas pensaban que la muerte valía la pena, pero

Yo tenía un sí mismo que recuperar, una reina.

¿Estará muerta o durmiendo?

¿Dónde se habrá metido,

Con su cuerpo rojo león, con sus alas de cristal?

Mírala, ahí va, volando,

Más terrible que nunca, roja

Cicatriz del cielo, rojo cometa

Por encima del aparato que la estaba matando:

El mausoleo, la casa de cera

Videoarte de Rosa Gimeno sobre la obra de Sarah Shackleton

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Reina Dada

Baronesa Elsa von Freytag- Loringhoven

Reina Dada

la primera Dadá estadounidense. Ella es la única de todo el mundo que se viste Dadá, ama Dadá y vive Dadá

Jane Heap, 1922.

El reflejo de lo invisible, IAACC, IAACC Pablo Serrano, Exposición, Pintura, Escultura, Videoarte, Videoinstalación, Zaragoza, Silvia Castell, Rosa Gimeno, Asun Valet, Susana Pardo

Imágenes Rosa Gimeno – Voz Eva Rodríguez

 

 

 

Elsa von Freytag-Loringhoven fue una artista alemana cuya obra desafió los límites de la creatividad en múltiples disciplinas. Se destacó como pintora, escultora, performer y poeta, consolidándose como una figura central en el vibrante y vanguardista Greenwich Village de Nueva York. Aunque nacida en Europa, fue en este epicentro de la cultura artística y bohemia donde desarrolló la mayor parte de su prolífica carrera, dejando una huella imborrable en el mundo del arte.

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Los nadies

Alexander González Guevara

Los nadies

 

LOS NADIES es una invitación radical a mirar despacio

por si encontramos las huellas dactilares

de la gente que trabaja de lunes a lunes,

que se despierta con sabor amargo de nostalgia.

Algunos de sus versos se desvían a nuestro interior

y rozan punzantes nuestro sentir

modificando para siempre la propia mirada cotidiana.

¿ Quiénes son o somos Los Nadies?

                                                                       Carmen Gascón

Iniciamos una colaboración con la Fonoteca Española de Poesía

a través de la voz del poeta nicaragüense Alexander González Guevara.

ENLACES

Fonoteca Española de Poesía

www.fonotecapoesia.com

5 poemas de ‘Los nadies’, de William Alexander González Guevara

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