2020: el año de shŭ

Eva Villar

Zaragoza, España, sábado 23 de marzo de 2020, estado de alarma.
Ciudadana saliendo de su confinamiento, solo quebrantable para la compra de víveres o medicamentos.

 

Lleva su última mascarilla y su último par de guantes, las farmacias ya no expenden estos artículos de protección básica, tampoco alcohol, la carencia de existencias ha provocado su incautación y racionamiento por parte del Estado: la población sana deberá enfermar para tener acceso a los mismos. En los supermercados falta lejía y cualquier otro tipo de producto desinfectante. Ya lo decía mi abuela paterna: Da igual,  vengan los rojos o los grises… esconde el arroz en el pañal de los niños.

Zaragoza, España, lunes 16 de marzo de 2020, la misma ciudadana una semana antes. Ella es profesora y esta es su primera clase on-line, ha tenido que adaptarse en 48 horas a la modalidad no presencial sin formación previa y escasos recursos. Aunque estupefacta, ella se siente aliviada por no tener que seguir exponiéndose a situaciones de riesgo.

 

Por fin el Estado, después de ignorar las advertencias de la OMS y haber estado permitiendo aglomeraciones en todo tipo de partidos deportivos, así como misas, congresos y manifestaciones multitudinarias, admite la evidencia y confina a gran parte de la población de clase media en sus casas.

Sanitarios y obreros destinados a asegurar necesidades esenciales pasan a primera fila de combate.

 

Zaragoza, España, viernes 13 de diciembre de 2019, 19:30 de la tarde. Biblioteca de Aragón, presentación del cortometraje Eva de la directora Rosa Gimeno. ¡Viernes 13, por fortuna no soy anglosajona! piensa la ciudadana ahora con botas rojas. Fíjense en su bolso a juego, junto a sus piernas, debajo de la butaca.

Eva, la de  Rosa Gimeno, encuentra algo que parece ser… ¿qué es eso? ¿una caja? ¿qué está haciendo? ¿va a abrirla?mente.

Wuhan, China continental, martes 31 de diciembre de 2019, las autoridades sanitarias de Wuhan informan sobre la aparición de veintisiete personas diagnosticadas de síndrome respiratorio agudo grave de origen desconocido; el mundo comienza paulatinamente a convertirse en el escenario del guion de una serie distópica, alguien parece haber abierto la caja de Pandora y no sabemos todavía de cuántos capítulos constará esta serie, eso siempre depende de los índices de audiencia, se admiten apuestas, ¿hacemos una porra? De momento y a 06 de abril de 2020 hay oficialmente más de 1,2 millones de casos diagnosticados por COVID 19 y más de 70.000 muertos en 190 países, el virus se extiende inexorablemente.

Eva, la Eva de Rosa, ¿o es la ciudadana de la última mascarilla y el último par de guantes?… descubrió en la caja una manzana que ahora muerde en la soledad del confinamiento, deleitándose en los tiempos de la Octava Plaga.

Soy Eva y me he comido una manzana.

Nace un nuevo ciclo energético en el año 2020 de shŭ[1], así lo profetiza el horóscopo chino y así lo quieran Pandora y su caja, Eva y su manzana.

F[1] Primer animal de los 12 que componen el horóscopo chino.

 Fotografía, Eva con mascarilla: Paloma Marina

Fotografía, Dando clase: : Shi Yunpeng

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SUNYATA

Susana Pardo

Bill Viola. Espejos de lo invisible. Casa Milá. Barcelona 2020

No importa hacia donde enfoquemos la mirada, sólo somos capaces de ver lo que nos devuelve la atención, aquello que se fija en nosotros y nos interpela. Porque no es lo mismo mirar que percibir, aunque las imágenes se suceden ante nuestros ojos por millones al cabo del día, muy pocas llegan a calarnos y permanecer en nuestra memoria.

Es por esto que Roland Barthes, en su ensayo sobre la fotografía titulado La cámara lúcida, habla de dos características o tipos de imágenes. Por un lado, describe aquellas por las que nos interesamos y despiertan en nosotros un afecto o emoción racional relacionada con la cultura o la moral política a la que nos debemos; este elemento al que denomina “studium” lo diferencia del “punctum” o herida realizada por un ingrediente azaroso, que poseen algunas imágenes, que sale a nuestro encuentro para atravesarnos sin preverlo, atrapa nuestra atención y de alguna manera nos marca inevitablemente para nuestro placer o desasosiego.

 

Y es evidente que los videoarte de Bill Viola no solo nos miran sino que nos alcanzan y obligan a detenernos a prestar atención. A través del ritmo lento que imprime a las acciones que filma, de su claridad compositiva y de un lenguaje intimista, el artista busca la conexión directa con el espectador para que se introduzca en la aparente sencillez de sus representaciones icónicas y consiga la experiencia con lo inaprensible.

En nuestro día a día, estamos rodeados por un incesante torrente de imágenes y sonidos, lo que viene a saturar nuestro sistema sensorial y nos impide percibir más allá de lo que nos llega por los sentidos. Nos hemos acostumbrado a estar conectados continuamente a conocidos, compañeros de trabajo, amigos, familiares, a cualquier persona que se comunica desde el otro lado de nuestro mundo global, hasta el punto de no entender la ausencia; se dice que las tecnologías de la comunicación y las redes sociales nos aíslan de la realidad, sin embargo, se revela tanto o más problemático comprobar cómo la experiencia virtual nos niega las opciones del vacío: lo que no se puede ver ni oír, en directo o en dispositivos electrónicos, directamente es la nada, la no existencia, con su consiguiente connotación nihilista. Por el contrario, a diferencia de nuestra cultura occidental donde el vacío y la nada son sinónimos, las culturas orientales relacionan el vacío, con conceptos que se refieren a la comprensión de la realidad o verdad última no manifestada en todo fenómeno. Esto es así en idiomas como el sánscrito donde la palabra sunyata (escrita también shunyata) reúne todos estos significados. Además, el sufijo su- lleva implícito el concepto de posibilidad, de tal manera que la idea de vacío se distancia de la nada total al relacionarla con una realidad mayor y ampliable, una potencialidad para la existencia y el cambio.

 

El punctum de Barthes por el que solo algunas imágenes quedan retenidas en nuestro cerebro conmocionándonos, nos enfrenta al “esto ha sido” porque ha quedado registrado y lo podemos ver; sin embargo, la percepción sensorial se ve ampliada en los videos de Viola, al ser capaz de relatarnos lo invisible a través de lo visual. Como en Incrementation de 1996, pieza en la que expone visualmente la toma de consciencia de nuestra respiración, como aconsejan los budistas como primer paso para el camino de la salvación. El artista cuenta obsesivamente las respiraciones de un individuo para reparar en el ser, en la propia existencia; al tratar de calmar el ritmo se relajan las emociones. Los lamas budistas aseguran que manejar las emociones es manejar la información.

 

En sus piezas, el artista aísla las emociones reescribiéndolas de manera artificial, al mismo tiempo que las vacía de causas concretas. Sus imágenes están cargadas de una realidad teatralizada que nos retrotrae al barroco de claroscuros y emociones exacerbadas. Todas ellas rezuman el drama entremezclado con una falsa levedad y sutilidad: sus personajes se mueven lentamente, respiran, duermen, exageran el sufrimiento, andan por el desierto o son sometidos a las inclemencias de los elementos. Una simplicidad que se impone la tarea de mirar de frente al observador y dejar una huella. Bill Viola enmarca y presenta los sentimientos al espectador como una sacudida que le genere estados de ánimo.

Occidente oculta el drama cotidiano y solo lo magnifica para empaquetarlo como mercancía de intercambio, para el negocio del espectáculo, de la salud o cualquier otro que genere plusvalía; Viola señala el sufrimiento cotidiano extendiendo el tiempo de la acción, algo que ya hemos visto en Giacometti cuando representa la angustia en sus esculturas de caminantes obsesivos. Al cambiar el flujo del tiempo, alargándolo, fija la atención en el suceso que suele ser anodino: los quehaceres de una mujer en el espacio doméstico, contabilizar las respiraciones de un individuo o los hombres y mujeres que caminan por el desierto en paralelo hasta que se abrazan. Actividades cotidianas y acontecimientos que por su simpleza actúan como un mantra meditativo para vaciar nuestros sentidos y mirar detrás de lo visual y de alguna manera trascender la parte física para comprender el dolor del existir.

Son muchas las referencias que Bill Viola hace a lo sagrado, pero sobre todo en su pieza Mártires otea lo esencial de los cuatro elementos que la filosofía presocrática y la espiritualidad ancestral consideraban sustancias que conforman y dan vida al ser humano. La pieza la integran cuatro pantallas verticales y en cada una de ellas somete a un individuo a la fuerza, e incluso violencia, de la tierra, el aire, el fuego y el agua.

La tierra representa la madre, la fertilidad y la estabilidad emocional; por el contrario, el aire es lo volátil que permite la vida e inspira las artes y la belleza, además de relacionarse con el pensamiento abstracto y lo intangible que hay alrededor de la materia; el fuego simboliza la parte más energética y luminosa que hay en nosotros, es la posibilidad de cambio, la oportunidad del espíritu a volver a renacer; y por último, el agua es la vida, relacionada con el ámbito de lo femenino, con aquello que nos calma y da paz, es lo que nos une al inconsciente y a los sueños.

Estas cuatro formas de manifestación de la energía, a priori positivas, el artista las expone en una relación dolorosa y tortuosa con el ser humano. Los individuos están con las manos atadas absolutamente dominados por la agresividad desbocada de los elementos y sometidos a un final penoso. Esta representación relata la falta de conexión con nuestro mundo interior, la necesidad de comprender lo incorpóreo que también nos conforma y llegar a vislumbrar lo que se esconde detrás de la apariencia mimética y racional; acercarse a la verdad que habita en lo espiritual podría ayudar a entender que mas que un final hay una transformación de lo físico.

 

Viola se posiciona arriesgándose a poetizar el sufrimiento; no le asusta teatralizar el drama y lo hace creando imágenes de gran belleza para trasladarnos a un estado de aceptación donde apreciar y ser conscientes de la tragedia de la existencia. Pero, sobre todo, nos habla de sus propios intereses: la búsqueda del sentido de la condición humana y lo efímero de la vida. Lanza su contraataque para ir más allá de la propia materialidad y trascender el cuerpo que duele. Es valiente al tomar partido en el debate sobre la representación de la violencia en el arte, y las imágenes en general, donde se le podría acusar de estetizar sus videoinstalaciones. Sin embargo, las imágenes que muestran el sufrimiento se vuelven más útiles y reivindicativas en el momento que son atrayentes y consiguen que el espectador entre en un tiempo suspendido creado artificialmente, penetre en la retórica de la emoción y sienta.

 

 

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LAS SATURNALES

Marta L. Lázaro – Izurbe

Remezcla audiovisual y literaria para invocar la oscuridad y la lentitud

La realizadora audiovisual y videojockey Marta L. Lázaro y el polifacético Izurbe son los creadores de Las Saturnales, un espectáculo que parte de la poesía, conjugada con los visuales que, lejos de ser un telón de fondo, son parte esencial para construir el mensaje. Un proyecto donde la apropiación y la remezcla se producen en todos los niveles, desde el texto al vídeo pasando por la música, donde los géneros no están al servicio de formatos estandarizados. Las Saturnales es, en palabras de sus creadores, una oda al desvío lento, su particular visión del tiempo de espera, el espacio vacío, el compás del silencio vitrificado, las ofrendas al propio reflejo.

La cita con Las Saturnales fue el pasado 23 de enero en la sala reverberante del Laboratorio de Sonido de Etopia, donde resonaron los textos reapropiados de Clarice Lispector, de Rilke, de Eleanor Wilkinson, Iliana Ortega Alcázar, Eric Sadin, James Joyce o Felicia Martínez, todos en la voz de Izurbe, recitados bajo una cascada de píxeles en movimiento. Textos descompuestos y recompuestos sobre las notas de un sintetizador, que no forman un discurso completo, sino fragmentario, en busca de la interconexión por medio de la remezcla del bookjockey del spoken world, Izurbe, por analogía con el proceso la videojockey Marta L. Lázaro.

La reapropiación y el remontaje funcionan tanto en las palabras como en la música –con referencias a Kraftwerk o New Order- y las imágenes, que la realizadora graba y filtra junto a otras de metraje encontrado. Avenidas zaragozanas, cielos de París. Pinceladas de Metrópolis y cortometrajes del director Hans Ritcher. Enfrentamientos de una imagen y su dualidad, influenciadas por las instalaciones de Isaki Lacuesta.

El resultado: un proyecto único, pues el visual rompe la norma del formato 16:9 y la pantalla apaisada, para experimentar las posibilidades de sus herramientas y expandirse por toda la arquitectura. Un proyecto inédito que empezó su recorrido en el singular espacio del laboratorio de sonido de Etopia y que ahora continúa su órbita…

Un espectáculo como este solo podía estrenarse en el contexto de Piloto Rojo, el ciclo de encuentros con creadores y creadoras que transitan entre lo analógico y lo digital, entre las disciplinas y que cada mes se celebra en Etopia Centro de Arte y Tecnología, en Zaragoza.

Selección de textos de Izurbe para la obra Las Saturnales

Aurorae
A partir de no me acuerdo.

Crecer entre las grietas del disgusto. Un examen en frío de la monomanía impenitente, el instinto de la devoración, para el cual la noción ingenua de la misericordia filial solo creará una sonrisa vestigial. Batir de alas de murciélago en muros de perversidad esmeralda esperanza. Las tres orillas de la noche. [Acordes]: Ese castillo donde un ser abandonado a la penumbra hila melodiosamente su pena. Limbos o lesbianas. Diccionario de la melancolía y el crimen. Agitación en una ciudad desmoronada, tierra adentro. Lejos del ancla que desafía olas y saludos, Palermo mediante. Neblina de prometazina. Deriva de pecio barbado y pómez. Pérdida por disuasión (elisión de una mano ante otra).

 

 

Lied vom Ich

A partir de Joyce y Felicia Martínez.

«Quién soy» y «lo que soy«. La primera es una cuestión política y la segunda, científica o metafísica. ¿O todas las preguntas metafísicas o científicas del “qué” son también cuestiones políticas? Cualquier afirmación que pueda hacer acerca de mi identidad tiene el carácter peculiar y la inquietante cualidad de parecer ficciones.

La identidad de Don Quijote es a la vez falsa y verdadera; es a la vez imaginada y real.

Una identidad filosófica “estrictamente” es numérica, en el mundo, el argumento continúa, mientras que lo personal, lo social y lo político son “meros” constructos propensos a la deconstrucción, a lo efímero, a lo ficticio. Finitud e insignificancia

Clarice

A partir de Clarice Linspector.

Fantasma en el cerebro. El valor sonámbulo de abandonarse. Los propios límites producen una sensación física de malestar, inicio de pensamiento que bulle. Vestal de arcano olvidado, de fragmentos incomprensibles del rito. Aferrarse a una mano de cuerpo ausente. Impregnarse de una luz sin belleza ni moral, natural, cruda. Ser fragmentos fonéticos, jeroglíficos, las propias iniciales, esfinge; la primera cobertura. La atmósfera del yo, producto de una serie de reflejos. Tener todo entre comillas. Grumo de siglos, ser apenas un dato histórico. La gran monotonía de una eternidad que respira.

 

Fotografías: Julián Fallas / Etopia Centro de Arte y Tecnología

Texto: PILOTO ROJO

Canal de Youtube de Marta Lázaro

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UN COUP DE DÉS

 

 

Cristina Járboles

 

 


UN COUP DE DÉS


 

 

Ana-paisaje jpg

 

 

Mallarmé nos plantea mundos, con palabras y silencios que los habitan, del poema surgen infinidad de imágenes, que el azar muestra y oculta.
Infinito del que formamos parte, y así para acercarnos al poema, para entrar en el poema, tuvimos que lanzarnos al poema, hundirnos en su magma, dejar que sus leyes nos alteraran, ser esa tirada de dados que jamás abolirá el azar.
Inevitablemente náufragos, poros que se abren a esa voz extrema que nos convoca.
Y es desde ahí, desde donde referimos las palabras, las voces, los sonidos, las imágenes que nos enlazan al poema.
En el azar todo está en juego, nosotros mismos estamos en juego, entrando en su cuerpo único, infinito. Único encuentro entre el poema y nosotros.
Nosotros lanzados, enlazados, multiplicados por Mallarmé.

 

 

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Digresión

 

Antuán Duchamp

 

 


DIGRESIÓN


 

 

DIGRESIÓN

      Las Di(s)gresiones de Antuán parten de discursos de otros artistas y normalmente se llevan a cabo con motivo de la presentación o inauguración de sus obras. Por tanto se plantean como obras efímeras pensadas para ser representadas in situ en dichos actos, y este carácter de obra efímera, diríamos que es la filosofía que marca toda su trayectoria, y su forma vital de mirar el arte.

      Antuán Duchamp trabaja fundamentalmente con material sonoro. Puntualmente opta por técnicas plásticas, escénicas o narrativas.

    En 1988 forma parte del grupo Ecrevisse, con obra plástica e instalaciones. Además participa en diversos grupos de pop-rock en Zaragoza, entre ellos, El Submarino Amarillo y Minipimers.

Desde 1995 es miembro del colegio de Pataphysica de Valencia, dedicado al cabaret y  performance.
Entre 1998 y 2011 se une a diversos grupos musicales en Barcelona, entre ellos: Elecrocugat, Mishima, Oscar Abril Ascaso plus Sedcontra avec les Autres.
Desde el 2011 experimenta con el happening en sus intervenciones, integrándose en grupos de música experimental, como  MAgyar y Superestructura.

En esta ocasión presentamos una obra basada en la exposición de Pierre D. La, cuyo título es Consecuencias, presentada en la librería Libros al rescate de Zaragoza, en mayo de 2015.

 

 

 

 

La generación, la modificación y el anacoluto

SyntDef.new ( “oscilador_sinus”, { Out.ar( 0,SinOsc.ar (400,0,0.2) ) } )

Captura de la frecuencia > a-salto de ¿realidad? > explicaciones a una liebre muerta. 11/8. Volumen, tono, timbre.
Repetición=ficción. Simultaneidad, plegamiento, solapamiento. Timbres formados por cantidades variables de armónicos, o parciales, que cambian a lo largo del tiempo. Cualquier sonido periódico en el dominio del tiempo discreto susceptible de sintetizarse. Synclavier, aditivamente. Series Fourier infinitas que convergen puntualmente a una función periódica y continua por partes. Infraleve susurro.
El armónico más alto por debajo de la frecuencia de Nykist. Onda cuasi-periódica (es decir periódica a corto plazo pero que cambia a largo plazo). Polizontes, a la deriva. Escollos sin faro. Pecios y mas pecios.
Acción anulada por la simplicidad. Minimal. Desprendimiento de estratos, subtratos > lo elemental.
Síntesis substractiva. Generada y filtrada. transferencia y orden, aceptación o rechazo. Frecuencia de corte. Armónicos del diente de sierra y cuadrada; ásperos y agresivos. Metales o cuerdas con cierto brillo. Gérmenes algorítmicos o reales almacenados. Sintagma emplazado. El peso de la densa turba de cambio en su metalenguaje.
Síntesis Xenakis, partículas o cuantos (5 y 100 milisegundos evitando que un grano individual pueda producir una respuesta perceptiva de altura) pequeñas explosiones de energía encapsuladas en una envolvente y agrupadas en conjuntos mayores, organización determinada síncrona o asíncronamente. Los granos son disparados a frecuencias más o menos regulares para producir sonidos con un periodo de altura particular o genera aleatoriamente las distancias entre los granos para producir una nube sonora (Dodge & Jerse, 262). La envolvente de los granos es determinada por una ventana analítica, que puede adoptar varias formas, como curvas gaussianas, ventanas rectangulares, envolventes de tres puntos, etcétera. Las diferencias en la forma de la ventana definen la cantidad de información espectral en el grano. Tamiz, matriz, cerviz.
El modelado físico no fue un nuevo concepto hasta el desarrollo del algoritmo de Karplus-Strong.
Envolvente anímica ADSR: ataque, decaimiento, sostenimiento, relajación. (Mr. Hammond, Vladimir Ussachewsky y Bob Moog). Sobreexposición, bypass, liberación y abandono.
Estructura, accidente, modulación. Componente aleatorio. Uso de la tecnología sin habilidad, generación de errores, ruido de cuantificación. Azar caos, caos al azar. Alzar cabos al atar. Avatar. Ruido rosa, ruido blanco, a través de un filtro paso-banda de frecuencia central y ancho de banda variable.
Essynt, computación evolutiva, sus operadores genéticos. Emulsión. Cronos.
Ausencia de la presencia del emisor, permanencia de la emisión heterodina. El oscilador estándar suele tomar la forma de una onda de sonido periódica, de forma sinusoide, sierra, triangular, cuadrada, rectificada, aleatoria… Resultado específico acusadamente variable dependiendo del tipo de modulación, la frecuencia relativa de la señal LFO y la señal que sea modulada.
Ausencia de mensaje, portadora sin base. Base concreta, cemento Vóstel
Incomprensión, lost in traslation, ¿absurdo?, anacoluto. Presbiacusia (500-4000Hz).
Presenta versus representa. Duda, incertidumbre, intuición.

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(+=add) Ondas alfa.
Antuán Duchamp

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